Taboo Padre, hija II


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Ella se volteó dándome rienda suelta para lo que yo quiera, le empecé a meter mi pene en su arito. Ella solo se quejaba me pidió que parara.Sin sacarle mi verga de su culo la cargué por las piernas y la saqué de la tina, la llevé cargada por el pasadizo hasta mi cuarto, parecíamos actores de porno duro. La recosté en la cama le empecé a dar como perrito, así todos mojados no dejábamos de culear.

Ya les había comentado de mi experiencia que ocurrió con mi hija Claudia después de tener sexo por primera vez los dos, ella se fue a duchar, yo desnudo sentado en el piso me puse a pensar lo que había ocurrido, y de lo bien que me había sentido, después de esto fue el mejor sexo que había tenido en mucho tiempo, y nada más que fue con alguien que amaba, mi hija, y además mi hija era una verdadera mujer.

Me levanté y me dirigí hacia el baño donde estaba mi hija Claudia, entré rápidamente a la tina y la abrazo por delante besándole el cuello y acariciando sus senos.

Ella se sorprendió, – Ay papi me asustaste, ¿no te bastó lo que hemos hecho en la sala y ahora quieres más?

Yo le susurré al oído: yo aún no termino con mi mujercita, quería hacer que ella sea mi mujer a cualquier manera ya no solo mi hija.

– Ay papá, yo soy tu mujer Jajajaja.- Si mi nena, eres mi hija, pero desde ahora no solo eres mi hijita sino también eres mi mujercita, y tendrás que cumplir con tus funciones. – Ahhhhhh, papitooo, ¿de veras quieres que sea tu mujer como mami? – Yo te quiero más que nada en el mundo (empecé a acariciarle su coñito aún con rastro de semen). – Si papá yo seré tu mujercita, ahhhh, ¡siiiiiguuue!…

Luego de eso la retiro de la tina, me siento en el borde de la tina y me empiezo a acariciar mi pene. – Mira nena como está debes ayudarme.

Ella entendió lo que le pedí, se acercó y me empezó a hacer una paja grandiosa, yo empecé a llenar la tina, luego Claudia empezó darle besitos tiernos a mi pene, yo sentía que estaba otra vez en el cielo, dejé decir un ahhhhhhh muy fuerte cosa que animó más a mi nenita y empezó a lamer toda mi verga, recorría todo mi pene de 26 cm, trataba de tragárselo  todo, luego bajó más y se pasó entero mis huevos, los tragó, no podía creer que en esa boquita tan pequeña podía entrar algo tan grande, fue una sensación increíble, pero me contuve, mientras Claudia me daba una monumental mamada yo cerré  la llave de la tina para poder estar con mi mujercita.

Mi hija no paraba de recorrer mi pija, le pedí que esperara, ya con la tina llena iba a hacer lo que a su madre, y a mí nos encantaba, me recosté en la tina boca arriba y le pedí que ella me montara. Le dije que ahora era su deber hacer todo lo que yo quiera (a su madre le encantaba), así que con ella iba hacer igual, cuando se sentó sobre mi pene se deslizó fácilmente, estaba muy lubricada…

– Vamos nena cabálgame, ahhhhhhh…

Ella sola empezó a subir y bajar lentamente, ver sus nalgas duras presionar mi verga me causaba una mayor excitación, podía escuchar su culo, reventaba el agua, splas, splas, splas, splas, ahhhhhhhhh, mi hija no dejaba de gemir yo la tomé de la cintura y la levanté más alto y la presionaba más fuerte, quería que mi pene recorriera toda su vagina.

Estuvimos un buen rato así hasta que ambos nos corrimos juntos, ella se recostó sobre mí y quedamos así cansados, con mi pene semierecto dentro de su coñito, la verdad que en ningún momento me importó dejar embarazada a mi hija, todo mi semen salía de su coño y se perdía en el agua, nos quedamos abrazados como dos amantes en la tina por un buen rato, le dije a mi hija que la amaba y que quería que esto no acabe, mi hija me respondió con un beso en la boca.

– Papito yo también te amo no sabes cuan feliz me has hecho. – Te amo mí nena, quiero pasar todos estos días contigo amándonos, quiero aprovechar que tu hermana está de viaje para que estos días sean como nuestra luna de miel. – Ay papito, siiiiiii quiero, te amo…

Mi hija y yo acordamos amarnos esos días que su hermana estaría en la casa de su tía para poder querernos sin ningún problema, su hermanita estaría de viaje una semana, iba a ser nuestra semana, luego de esa promesa de amor nos pusimos de pie.

– Claudia me ha encantado tu culito, tengo que probarlo otra vez. – Ay papito, a mí también me encantó, pero me duele un poco aún mejor por mi coñito. -Por favor, así es como tú vas a satisfacer a tu hombre, lo haré despacito para que no te duela. – Está bien papito, soy tu mujer ahora y voy a hacer lo que tú quieras…- Si mi nena ahora date vuelta…

Ella se volteó dándome rienda suelta para lo que yo quiera, le empecé a meter suavemente mi pene en su arito. Ella solo se quejaba me pidió que parara.

– A tu hombre le está gustando mucho nena, aguanta, así estuve lentamente bombeando. – Más papi ya no me duele, más rápido. Ahhhhhhhhhhhh. – Si mi nena, pero aquí no.

Sin sacarle mi verga de su culo la cargué por las piernas y la saqué de la tina, la llevé cargada por el pasadizo hasta mi cuarto, parecíamos actores de porno duro…

– Si hijita ahora tu marido te va a romper ese culo tan rico que tienes.- Si papi, siiiiiii, rómpeme el culito, sigue ya no me duele, dame, másssssss…

La recosté en la cama le empecé a dar como perrito, así todos mojados no dejábamos de culear.

– Hijita no puedo másssssssssss, aquí me vengo. – Si papito vente otra vez en mí… – Ahhhhhhhhh,  toma hija, tomaaaa, ahhhhhh…- Ahhhhhh que caliente papito…

Nos quedamos recostados en la cama besándonos, pensé que eso sería todo por hoy, pero mi hija se deslizó y volvió a hacerme una mamada, mi pene estaba todo sucio con semen después de encularla…

-Hija ya no puedo más mis huevos están vacíos…

Ni dejó de mamarla, pensé que se había acabado, pero no, mi hija no tenía pensado eso, se sentó entre mis pies, abrí sus piernas y continuó mamándome para poder mostrarme su coño. Ver ese coño rosadito sin ningún pelo hizo que me de una revolución en los huevos y mi pene se puso como una estaca otra vez.

– Mi nena mira como me has puesto otra vez.

Me acerco a ella y le doy un beso en la boca,

meto hasta mi lengua en ella, los dos lo hicimos otra vez, podía saborear mi propio semen.

– Ahhh, mi hijita cuanto te quiero.

Ella solita se sentó en mi pene que creció más de lo debido…

– ¿Te gusta papi, te gusta ver como tu hija te cabalga, te gusta ver mis tetas? – Si hija me encanta, ahhhh, uuuuu, ahhhhhh, siiiiiiiiii…

Podía ver como sus grandes pechos rebotaban, empecé a estrujarlos, mi hija gritaba, me pedía que se los apretara más fuerte.

– Siiiiiii papá esto me encanta. Asiii, ahhhhhhhhh, uhhhh, sigue que ya me vengo. – También me vengo mi amor, ahhhhhh, toma mi amor, toma, ahhhhhhh, esta vez la cantidad de semen fue menor, pero igual de caliente.

– Si papá, yo también estoy exhausta, no puedo máss…- Ahhhhhhh me has dejado seco mi niña, te amo.

Luego de eso los dos nos quedamos dormidos y cansados, pero seguros que esto es solo un calentamiento para lo que nos espera esta semana, ya les contaré como empezamos la semana, lo hicimos en toda la casa y lo mejor es que ambos nos propusimos satisfacer todas nuestras fantasías, esa es para la próxima

Espero sus comentarios y consejos…

Autor: Iván

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