Mi puta enfermera


Con gusto la comencé a penetrar sintiendo un rico calor que no sentía ni con mi pareja desde hacía mucho, me tomé los pechos y por primera vez nos comenzamos a besar, un beso tan apasionado que olvidé totalmente con quien me encontraba, la penetraba con mi bien dotado pene mientras ella producía un leve pujido de placer.

Esta historia es totalmente verídica, todo sucedió hace algunos meses cuando luego de que la enfermera que tenía en mi consultorio se jubilara, y tuve que contratar una nueva enfermera, esta era una persona mayor, 38 años, morena, de 1,65 metros, nada especial…

Luego de que pasaran unos meses y las cosas entraran en confianza, fuimos conociendo cosas personales de nuestras vidas, ella siempre me contaba de las frustraciones con su pareja, quien luego de procrearle dos hijos se fue alejando de ella en todo sentido, sobre todo en la parte sexual, al principio pensé que sería por lo descuidada que se encontraba, aunque muchos hombres mayores la frecuentaban y es que ella es muy espontánea y habla de temas que muchas mujeres prefieren callar… en cierta ocasión hablamos de lo difícil que era para ella esa situación, más aún estando acostumbrada a hacer cosas con su marido que la habían convertido de insaciable en el sexo, yo pregunté como era eso, más bien intrigado como aquella diminuta mujer pudiera ser tan exigente en el sexo…

Ella en confianza comenzó a contarme que una de las cosas que más disfrutaba era  practicarle sexo oral a su pareja, tanto que no podía dejar de tragarse su semen cada vez que lo hacían, que entre sus grandes pechos, porque en verdad los tiene muy grandes, ponía el pene de su pareja y le propinaba una eyaculaciones fabulosas, pero lo mejor de todo era que el sexo anal la volvía loca, fueron muchas las cosas que me contó que en un momento estaba por tener una erección, traté de cambiar de tema y por algunas semanas no hablamos al respecto…

Meses después mientras hablábamos de cosas de trabajo pude ver un poco bajo su sostén la silueta de sus pechos, por un instante recordé las cosas que me había dicho de poner el pene entre ellas, traté de concentrarme, mientras ella ya enterada que la veía se me acercó y en un acto de  amistad  me dio un abrazo sintiendo esos dos melones que tenía….me sorprendió sentir eso por ella, cuando siempre la había considerado una persona poco atractiva, de hecho hasta mi esposa me había dicho que se sentía en confianza con ella por lo poco atractiva que estaba.

Durante el fin de año salimos junto a otros compañeros a celebrar la cena de navidad, donde tomamos algunos tragos, bailamos todos y al final de la velada me fui a dejarla a su casa, ella estaba un poco tomada y antes de llegar se puso triste, pues me dijo que la había pasado muy bien y que lástima que en su casa las cosas no le daban felicidad, a lo que le dije que si sentía mal que me llamara para conversar, que estaría hasta tarde en Internet y que podría platicar un poco…

Una hora después me llamó para decirme que ya se sentía un poco mejor y que eran los tragos, que mi amistad era una bendición, que de tener ella un hombre como yo, haría todo para no dejarlo perder, que las cosas que me había contado sobre el sexo no eran  nada para lo que estaría dispuesta hacer por complacerme, esos comentarios me pusieron un poco interesado en el asunto y le pregunté que sería eso que podría hacerme, a lo cual contestó que no podía ni imaginarlo por que en el momento solo se dejaría llevar por mi, que ella sería como una esclava, pero que de una cosa estaba segura, que jamás podría olvidar lo que pasara aunque no existiera ningún compromiso entre los dos…

Ya en ese momento estábamos de confesiones, le dije que nunca me había sentido atraída por ella, pero que cuando hablaba de las cosas que podría hacer en el sexo, me sentía muy intrigado y que eso me confundía… ella me dijo que si me sentía muy cansado como para hablar de eso en su casa, que su marido tenía una semana de no estar en casa, pues se había marchado a la casa de un amigo y que estaban separándose… yo también me encontraba solo esa noche y con una mala excusa de que le llevaría unas actas pendientes, le dije que llegaría en 30  minutos…

Me levanté, me lavé la cara para tratar de reflexionar sobre lo que estaba apunto de hacer, pero tenía el morbo en la cabeza y no había nada que me lo sacara de la mente, en unos minutos estaba rumbo a su casa, pasando a comprar una botella de vino y condones por lo que fuera a pasar… llegué unos 40 minutos después, ella estaba ya en bata con un perfume que nunca le había sentido, pensé que sería yo el que terminaría cediendo a sus deseos…

Me puse cómodo, abrimos la botella de vino y rápidamente entramos en el tema que teníamos pendiente… ella me dijo que no pensara en ella como la enfermera de su clínica, que ahora era solo una mujer sedienta de placer y que sería solo ese el tema de la noche… se me acercó y me comenzó a acariciar el pecho con sus manos, me besó el cuello y volví a sentir a ver esos inmensos pechos, pero esta vez no tenía nada, juro que el perfume que tenía me encantaba,

la bata de seda me producía cierto morbo también… me quitó la camisa, mientras me daba pequeños besos en todo el cuerpo, luego de unos minutos comencé a meter mano también entre sus piernas, me impresionó que estaban duras y firmes y no como creía antes…

Le quité su bata quedando dos inmensos pechos frente a mí, me impresionaron, ya para entonces me estaba quitando el pantalón, quedando solo en bóxer, me acarició entre el, dándome una erección total, luego me quedé desnudo, mientras ella comenzaba a darme una chupaditas suaves entre mis bolas y entrepierna, sin llegar a mi pene.

Yo la trataba de llevar ahí, pero ella sabía lo que hacía, me proporcionó una chupada completa para luego llegar a meterse mi pene en su boca, yo mientras le tomaba los pechos y le daba pequeños besos… en un momento me había producido tal excitación y tan loca chupada, que le propuse darle placer a ella también, nos fuimos a su casa y la tendí en la cama abriéndole las piernas, estaba mejor de lo que pensé, estaba muy mojada y un olor que les juro me encantó. tanto que comencé a darle besos y lengua con todo…

Ella solo se retorcía de placer, luego me puse en 69 y comenzamos una loca chupada y metida de dedos que ya estaba por venirme,  pero ella me toca mi pene y comenzó a hacerme una paja entre sus grandes tetas que nuevamente me llevó a una excitación a más no poder… hasta que me vine en su cara, era una locura aquello, pero lo estaba disfrutando tanto… rápidamente se metió mi pene en su boca dejándolo limpio y excitándolo todo nuevamente hasta que se me puso abierta para que la penetrara.

Me disponía a ponerme el preservativo cuando me dijo que no, que confiara en ella que no tenía relaciones desde hace un año y que tenía todo en orden, confié en ella, pues yo mismo le indiqué todos sus exámenes, en fin con gusto la comencé a penetrar sintiendo un rico calor que no sentía ni con mi pareja desde hacía mucho, me tomé los pechos y por primera vez nos comenzamos a besar, un beso tan apasionado que olvidé totalmente con quien me encontraba, la penetraba con mi bien dotado pene mientras ella producía un leve pujido de placer…

Que rico la estaba pasando con la muy puta de mi enfermera… luego ella me pidió que le permitiera besarme el trasero, lo cual me pareció extraño, pero estaba muy excitado, me di vuelta y comenzó a besarme las nalgas, con pequeñas mordidas y me rozaba sus pechos… luego se dio vuelta y me dijo que la clavara por atrás, me di vuelta y le comencé a poner saliva en su orificio y a meterla de a poquito, pero rápidamente la tenía clavada toda, ahí ella comenzó a gritar de placer y a decirme:

-Jefecito que rico me lo haces papi… Soy tu puta que me podes dar por el culo cuando quieras. Métemela toda la verga rica que tenés.

Ya estaba como loco con aquello, le estaba dando una culeada tan rica que me vine con una grandes ganas, solo quería prolongar aquello lo más que pudiera… ¡que locura y que rico!… luego nos quedamos abrazados un rato y nos fuimos al baño donde me pegó la mamada más rica que se puedan imaginar, toda mi verga en su boca, mientras con la lengua me la acariciaba toda…

Ya pasaron 4 meses y no hemos vuelto a tener nada, pero les juro que no pasará mucho tiempo en que nos volvamos a reunir con la puta de mi enfermera y ahora si tengo unos trucos preparados, esa puta preferirá no haberme invitado ya que ahora si le voy a romper el ano… ya les contaré en la próxima… chau…

Autor: Richard

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Escrito por Relatos spa-astramed.ru

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