MALECON DE VERACRUZ


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Caminando por el Malecón del bello puerto de Veracruz encontré a un morenito y caliente Jarocho con quien pude mitigar el calor del momento.

LA HISTORIA: Daniel, mi socio y yo teníamos que ir al Puerto de Veracruz a hacer algunos trámites aduanales de unos bienes que habíamos comprado del Extranjero… el jueves por la tarde salimos de la Ciudad de México… El único trayecto complicado fue la salida de la Ciudad por la conflictiva Calzada Ignacio Zaragoza… una vez que pagamos la caseta nos dedicamos a contemplar una hermosa tarde… puse el Cruise Control de mi camioneta y nos entrelazamos en una amena charla… los habitantes del Distrito Federal siempre vivimos de prisa… estresados… no tenemos tiempo para platicar… en aquella ocasión mi socio y yo encontramos un momento ideal para platicar tantas cosas que desde hace algunas semanas teníamos pendientes… la Oficina… las Finanzas… los proyectos… los clientes… la plática fluyó en un ambiente de tranquilidad… eran ya las cinco y media de la tarde y llegábamos a Puebla… pasamos de lado rumbo a Orizaba y Córdoba… la carretera en perfectas condiciones hizo que el camino fuera muy agradable… poco tráfico… manejando siempre con precaución… pasamos el trayecto de las cumbres de Acutzingo todavía con luz de día…

Llegamos al Puerto de Veracruz hacia las ocho y media de la noche… aquel día solamente cenamos en el tradicional café de la Parroquia y nos dormimos… Al día siguiente, el viernes, fuimos a la Aduana a hacer nuestros trámites… debo de alabar a los Funcionarios de la Aduana que nos habían citado… tenían toda la documentación preparada… nos atendieron con suma amabilidad y a pesar de lo tortuoso del trámite, todo se terminó satisfactoriamente pasado el mediodía… Daniel, mi socio, debía de regresar a la Ciudad de México por un compromiso familiar, así que lo dejé en el aeropuerto y con toda tranquilidad regresé al hotel para iniciar el fin de semana… Mi hotel quedaba ubicado a dos cuadras del Malecón justo detrás de una Zona Marítima Militar… Estacioné mi auto en el estacionamiento del hotel y decidí prescindir de él hasta el domingo… caminé por el Malecón y mis ojos se dieron un agasajo tremendo al ver a los Marinos completamente vestidos de blanco… caminé hacia el Museo y lo recorrí… caminé hacia el Café de la Parroquia y cené de nuevo en él… Era viernes y el Malecón se llenaba de gente… familias enteras… parejas echando novio y grupos de muchachos… había fiesta… había color… aviones de papel, globos y luces… las tiendas cerraban pero la fiesta aún comenzaba… Con una bolsa de Café en la mano caminé todo el Malecón… fui y regresé… se respiraba un ambiente de tranquilidad… a gente buena… gente de puerto… vendedores ambulantes aparecieron vendiendo barcos de madera, cinturones, ropa, artesanías y chucherías (porquerías en el léxico mexicano)… hacía calor… el calor húmedo del puerto… sentado en una banca ví a un muchacho divino… traía puesto un traje de fútbol soccer… seguramente acababa de jugar… tacos y medias altas… shorts que denotaban unas piernas musculosas… camiseta roja toda sudada… su pelo negro cortado muy pequeño totalmente empapado… lo miré… estaba divino el Jarochito… moreno y delgado … un cuerpo de deportista… tal y como a mi me los receta el Doctor… lampiño… alto… ojos brillantes… pasé frente a él y lo miré… volteé a verlo y él no se inmutó… caminé hasta la esquina y regresé mas despacio… lo venía mirando desde lo lejos… el volteó a verme y sonrió…

Yo no le quitaba la mirada de encima… pasé frente a él y me hice el tonto dizque viendo unos cinturones de un vendedor ambulante… regresé frente a él y lo miré de nuevo… el volteó a verme cuando sintió mi mirada… Yo me acerqué a él y le pregunté por su partido de fútbol… me aclaró que jugaba en la playa en una liga de fútbol en arena… que acababa de terminar su partido… ¿Ganaste?, le pregunté… No… perdimos y tuvimos que pagar la apuesta, así que me quedé sin dinero… mi mente voló ¿Será una indirecta más directa o un simple comentario?… Nos pusimos a platicar sin que tocáramos el tema sexua

l… tenía 18 años recién cumplidos… estudiaba el tercer año de la prepa y quería estudiar para ser Ingeniero… El muchacho se llamaba Jonathan… él fue quien tocó el tema económico de nueva cuenta al preguntarme si no le podía prestar una lanita para pasar el fin de semana… Yo le pregunté ¿cuánto quieres?… El contestó que unos Doscientos Pesos… En aquel momento decidí a atacar y le dije ¿Y por que no hacemos un trato?… ¿Qué trato?, dijo… Yo le contesté… “Te cambio un billete de Doscientos Pesos por una mamada de verga… El Muchacho sonrió y dijo ¿Yo a usted?… No inventé… yo no soy mayate (en el léxico mexicano es utilizado este término para definir a los pasivos o bottoms)… No… No… No… compadre, aclaré… Yo a ti… Jonathan sonrió de nuevo y sopló fuertemente… me miró fijamente… No decía nada… Yo le pregunté ¿te la han mamado alguna vez?… El dijo que sí… que varias veces, pero que solo chavas… Yo fui más incisivo diciéndole “Siempre hay una primera vez”… Jonathan me miró y me dijo que le diera más dinero y que lo hacía… Yo le dije que le daba hasta Quinientos Pesos si es que me la metía… Jonathan sonrió… ¿Cómo crees?, dijo… Te voy a deshacer, prosiguió en tono machista… ¿Lo has hecho por el culo?, le pregunté… él me comentó que había tratado de hacerlo con una de sus chavas pero que se la había tenido que sacar por que gritaba que le dolía mucho… La plática continuó solamente para afinar los detalles pero el trato estaba más que sellado…

Pasamos a comprar unas Cervezas y fuimos a mi hotel… Yo pensé que me iban a preguntar por el muchacho y máxime que venía vestido de Futbolista pero para mi sorpresa, nadie me dijo nada… Saludé a encargado de la Seguridad de la puerta y por los elevadores subí a mi cuarto… Entramos al cuarto y cerré la puerta con el seguro interior… Jonathan se sentó en mi cama y comenzó a quitarse los zapatos (tacos de soccer)… luego las calcetas… se quitó la playera y me dejó ver un hermoso y moreno pecho… marcado y firme… lampiño… propio de un muchacho de su edad… alzó los brazos y me enseñó los pelos que tenía en las axilas… olía a hombre… no a sudor… a hombre… ¿Quieres darte un duchazo?, le sugerí… Jonathan aceptó y con sus shorts se metió al baño… se quitó los Shorts y se metió a la regadera para darse un buen baño… se lavó el pelo y enjabonó todo el cuerpo… La puerta quedó abierta… Yo mientras saqué de mi maletín los condones y mi tradicional tubo de lubricante… Me quité toda la ropa y me puse mis pants para dormir… apagué las luces dejando únicamente la luz de una pequeña lamparita ubicada en el escritorio… Puse el letrero de NO MOLESTAR en la cerradura de la puerta y me acosté en una de las camas a leer una revista que había comprado… Oí como Jonathan apagó la regadera y salió del baño con la toalla anudaba en su cintura… Platicamos un momento y le pagué por adelantado sus servicios… Yo me acerqué a él y lentamente le quité la toalla, dejándome ver un bello pene moreno y sin circuncidar… un extenso bosque de vellos púbicos le rodeaban… lo acomodé en la cama para que se recostara entre almohadas y comencé a jugar con la rica verga del muchacho… noté un poco de nerviosismo en él… lamí su ombligo y sus pezones… lentamente fui bajando hacia un pene que había despertado… la rojiza cabecita se asomaba entre su cubierta de carne… metí mi lengua y lamí la bonita cabeza que comenzaba a sacar un líquido transparente… Comencé a lamer de arriba abajo el pene del Muchacho… un par de gemidos salieron de su boca… era un helado que se derretía… mi lengua húmeda lo lamía… me metí la roja cabeza de la verga del muchacho a mi boca y la mordí despacio… otro gemido salió de la boca de Jonathan quien abrió los ojos y me miró suplicante… ¿Te está gustando?, pregunté… Su contestación fue solamente Puta Madre… Puta Madre… Cerró los ojos y dejó que yo siguiera mamando su instrumento… me lo metí lentamente hasta que su cabeza tocó mi garganta… ahí pude apreciar que el Muchacho ostentaba una verga de muy buen tamaño y grosor… sabía a Chocolate… mi travi

esa lengua lamía el pene del muchacho mientras con una de mis manos acariciaba sus peludos huevos… los apreté y otra vez Jonathan gimió y abrió sus ojos… me miró suplicante y me dijo puta madre… chúpala… seguí mamando aquella rica verga… despacio… no había prisa… lamía sus pelos púbicos que formaban un extenso bosque… luego lamí las ingles del Jarochito y bajé a sus huevos… los metí sutilmente a la boca para lamerlos… mi lengua los recorrió en toda su circunferencia… el Jarochito solamente soplaba y gemía con sus ojos bien cerrados… se movía lentamente acompañando mis lengüetazos… regresé a su linda verga y me la volví a meter hasta que su punta tocara mi esófago… el muchacho gimió de nuevo… saqué su verga de mi boca y besé su puntita ¿Te quieres venir?…. el muchacho sonrió y me dijo que estaba listo… Cuando quieras, contestó… quiero solamente que me avises, le dije… el muchacho sonrió y cerró de nuevo los ojos al momento en que me metí de nueva cuenta su verga a mi boca para hacerle una chaqueta sin manos… metía y sacaba su morena verga sin ayuda de mis manos… todo era labio y lengua… mi boca succionaba… el Jarochito comenzó a respirar con mayor fuerza… Yo me metía su verga hasta la garganta y sin sacarla un centímetro movía mi lengua entre su tronco al momento que mis labios se cerraban contra la base de la verga del muchacho… el Muchacho comenzó a moverse incontrolablemente y dijo “Ya…..Ya……”… Yo seguí mamando su verga de arriba a abajo con una mayor fuerza… “Ya…. yaaaaa….. yaaaaahhhhhh”…. apreté su verga contra mis labios y sentí como su moreno pito comenzó a pulsar aventando chorros de leche calientita… Yo no dejé de chupar… mientras el muchacho se venía dentro de mi boca, yo succionaba su verga haciéndolo tirar hasta la última gota… el Muchacho abrió los ojos y yo seguía mamando su verga… un sabor a leche fresca y pastosa quedó en mi boca… con mi lengua ayudé a tragar toda la leche que quedó… chupé y succioné la verga del Jarochito hasta dejarla flácida y brillosita… Jonathan cayó rendido en la cama dando un fuerte soplido… el verlo en la cama recostado, completamente desnudo me dio una ternura increíble… su cuerpo moreno y lampiño… Yo entré al baño a lavarme los dientes y a hacer una gárgaras ya que sentía la garganta totalmente pastosa… como si hubiera tragado engrudo… salí del baño y Jonathan estaba dormido… lo desperté ya que eran cerca de las 9:30 de la noche… él sonrió y agradeció que lo despertara…. tenía que llegar a su casa… estaba preocupado ya que faltaba la cogida y tenía que irse… Yo lo miré y lo abracé cariñosamente… le dije que no se preocupara… que si quería el mismo sábado nos veíamos en la misma banca del malecón… si no quería no había problema… le regalaba el dinero… Jonathan agradeció el gesto y me dijo que jugaría fútbol el sábado al medio día en la playa frente al Hotel Lois y que como a las cuatro de la tarde terminaba… que nos veíamos en el Malecón…

Aquella noche dormí como un niño de brazos… recién acababa de tomar mi mamila llena de leche fresca… una leche diferente… como de becerro joven… El sábado me desperté y me fui a visitar San Juan de Ulúa que hacía tiempo no lo visitaba… es un Museo extraordinario… con el calor del mediodía decidí regresar a mi Hotel a darme un regaderazo… lavé mi culo que comenzó a palpitar como esperando el momento de ser penetrado… lo lubriqué… lo dejé listo para la acción… Comí en un Restaurante Argentino de Carnes llamado el Gaucho y ví mi reloj… eran ya las cuatro de la tarde… cogí un taxi hasta el malecón y en cosa de cinco minutos estaba ahí… caminé a la banca y no estaba Jonathan… me entró un poco de depresión ya que estaba convencido de que el chavito regresaría a acabar lo que recién había comenzado… ¿habría cambiado de opinión?… ¿Se habrá arrepentido?… ¿Tuvo problemas con sus padres?… ¿Tenía cruda moral?… todo ello pasaba en mi cabeza y me senté a esperar… dieron las cuatro y media y Jonathan no llegaba… a las cinco me levanté de la banca y comencé a caminar por el Malecón… no había

llegado a la esquina cuando vi que alguien caminaba rápidamente hacia mí… era Jonathan… me abordó de inmediato diciéndome que lo perdonara por la tardanza pero que había terminado su partido de fútbol y que había ido a bañarse y cambiarse a su casa… se veía más guapo que el día previo… olía a limpio… traía puestos unos jeans azules algo deslavados… zapatos negros y una playera a rayas azules y blancas… su sonrisa brillaba como el sol… No te preocupes, le dije… ¿qué quieres hacer?… Jonathan sonrió y me dijo que nos fuéramos al hotel… caminamos un par de cuadras hasta mi hotel y entramos nuevamente sin que nadie nos dijera palabra alguna… esta vez Jonathan venía mucho más presentable… De nueva cuenta entramos al cuarto y Jonathan se sentó en la cama de la izquierda… Yo me quité la playera y los pantalones quedándome solamente en mis bóxers… Me acerqué a Jonathan y le dije al oído ¿Qué quieres?… Esta vez tú decides que hacer… Jonathan me miró nerviosamente… Es que… es que… no se mucho de esto… Lo miré fijamente y decidí a tomar mi papel de Maestro… ¿a qué hora tienes que llegar?, pregunté… Jonathan me dijo que no tenía horario… que le había dicho a sus papás que saldría a una fiesta con unos amigos de la escuela… Eso me gustó ya que tenía bastante tiempo para disfrutar a mi Jarochito… Abrí mi cartera y le regalé otro billete de Quinientos Pesos… Jonathan no lo quería recibir pero luego lo agradeció… Lo desnudé lentamente hasta que quedó completamente desnudo… le pedí que posara como si fuera un artista reconocido… entre risas nerviosas y de placer, el morenito fue agarrando confianza hasta que me senté en la cama y él parado en la orilla me acercó su verga para comenzar a mamarla… que rico instrumento… Jonathan gemía y cerraba sus ojos al momento en que igualmente se mordía los labios… me metía su linda y gruesa verga hasta el tope de la garganta, arrancándole más gemidos de placer al muchacho… cuando sentí que su verga estaba completamente erecta, la saqué de mi boca… acerqué un poco de lubricante soluble en agua y con mis dedos lo puse en la verga del muchacho… luego abrí un condón y lentamente le enseñé a ponerlo… lo desenrollamos hasta la base de su verga… le puse más lubricante en Yo lo veía de frente… gemía de placer… miraba hacia mi culo y seguramente veía la raíz de su verga borrando mis pliegues… se mordió los labios y se quedó quieto… ¿Te gusta?, le pregunté… Jonathan sonrió pícaramente y me dijo “Está bien apretadito… caliente…. quema”… en ese momento apreté mis músculos anales y le arranqué un fuerte gemido acompañado por un gesto de dolor… ¿Te gusta lo apretadito… verdad?, le comenté en tono irónico… Entonces le dije nuevamente en tono exigente “cojéeme… métemela…”… Jonathan comenzó a moverse rápidamente haciendo que sus jadeos y gemidos se confundieran con los míos… El muchacho se movía como un animal en celo y sin control alguno… metía y sacaba su verga de mi culo en un fuerte chaca-chaca… sus huevos chocaban con la parte baja de mis nalgas… que rica culeada me estaba dando el Jarochito y después de más de cinco minutos de intensa cogida, con un fuerte grito anunció su venida dentro de mi culo… Yo lo apreté para recibir cada uno de sus lechazos… Jonathan gemía y soplaba mientras me llenaba el culo con su leche… lentamente aminoró sus embestidas cuando terminó de vaciarse y sacó su verga de mi ano que quedó gratamente complacido con su primera culeada de su vida… la punta del condón denotaba que el Jarochito había tenido una gran venida… El Jarocho cayó rendido en la cama vecina mientras yo me paré y le quité el condón de la verga y abrí mi boca para tragar los mecos que del condón caían sobre mi lengua… Jonathan solamente miró, sonrió y dijo “pinche puto… no mames…”…

Contar todo lo que sucedió después sería alargar esta historia… tal vez en una segunda parte sería importante que conocieran los detalles… solamente puedo adelantar que Jonathan salió de mi cuarto ya pasada la medianoche… El jarochito, como cualquier muchacho de 18 años, hizo buenos mis pronósticos… su primera venida acab&oacute

; en mi culo como ya lo narré… la segunda acabó en mi boca y la tercera, después de casi veinte minutos de una culeada intensa, terminó entre mis nalgas… la cabeza de su verga quedó roja e hinchada como una fresa… su culo recibió la primera mamada de culo de su vida… mi culo pulsaba por las tres cogidas que recibió… cogimos en la regadera, la cama y encima de la cómoda… la posición de perrito le encantó… Yo lo cabalgué cual experto jinete… aquel fin de semana ni el Jarochito ni su servidor lo olvidará…

Cualquier comentario les ruego me lo hagan llegar a mi correo electrónico

Autor: juan_carlos_hoff

juan_carlos_hoff ( arroba ) hotmail.com

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