La mejor mamada de mi vida


mejor mamada

¿Sabéis? Hoy he hecho la mamada de mi vida. Yo creía que todas las mamadas eran iguales, pero no. Hay algunas que te marcan, que las disfrutas de una forma especial sin saber por qué, y la de hoy ha sido una de esas.

Empezaré por decir que tengo 21 años, me llamo Noemí y me gusta chupar pollas. Es algo que no puedo evitar. Mantener una relación sin sentir el miembro de mi acompañante en la boca es como no hacer nada, para mí es lo mejor de una relación sexual, sentir la polla dilatándose cada vez más en mi boca, pasar mi lengua por el capullo y notar como va chorreando… es lo mejor, con diferencia.
Y hoy ha sido magnífica. Os cuento como ha ido. Todo ha empezado de una forma muy inocente. Veréis, yo tengo internet en casa, y me gusta bastante el porno, así que me suelo bajar muchos vídeos. Ha venido un amigo de mi trabajo a cenar, porque luego íbamos a ir al cine, pero os puedo asegurar que ni él ha echado en falta la película ni yo tampoco.

La cuestión ha sido que nos hemos puesto a mirar tonterías en internet, horóscopos y test de esos absurdos, pero con los que te ríes un rato. Y en estas estábamos cuando, él por error, ha abierto una de mis carpetas, y cual ha sido su sorpresa al encontrársela llena de videos más calientes de lo que él esperaba.

Me ha mirado con cara de interrogante, y yo he bajado la mirada un poco avergonzada, la verdad. Pero una de dos, o le ha excitado la cara que he puesto, o no se ha percatado de que en realidad me daba corte, porque acto seguido ha puesto en marcha un vídeo. No era nada espectacular, de hecho es uno de los peores, pero he notado como por arte de magia (o de la calentura…) se le empezaba a entrever un bulto en el pantalón.

Ha ido cambiando de un vídeo a otro, hasta que ha encontrado uno en el que una tía le comía una fenomenal polla a un no menos fenomenal tío. Lo que había en su pantalón ya no era un bulto en crecimiento… era una señora polla pugnando por reventar la bragueta. A todo esto, aquí una, que no es de piedra, tenía ya los pezones como la piedra, y en mi escueto top quedaban de manifiesto sin rubor alguno. Yo me estaba calentando por momentos y él ya no aguantaba más…
He de decir que mi compañero de trabajo y yo nunca habíamos tenido ningún tipo de escarceo, pero claro, te encuentras con un paquete lidiando con el pantalón y a ver qué haces, el video ha seguido su curso, pero nosotros ya no le prestábamos atención…

Al principio me ha mirado con cara suplicante, pero al ver que tiraba mano a su cremallera y liberaba su miembro de esa prisión, su rostro se ha transformado en una mueca de placer contenido. Me he acercado un poco, para que primero notara mi aliento sobre esa magnífica polla. Mirándole a los ojos, le he dado un lametón en el capullo. He visto que eso le gustaba. No me he aguantado más y me la he metido entera en la boca.

Noté como estaba de dilatada, de dura, de deliciosa. Poco a poco me la he ido sacando de la boca, arrastrando mis labios por el pedazo de mástil que tenía ante mis ojos. Mi lengua se ha entretenido en su glande, rojo e hinchado como pocos he visto. He vuelto a bajar la cabeza, esta vez apretando más con mis labios, hasta que su capullo ha tocado mi campanilla. Una vez ahí, he sacado un poco la lengua y he empezado a lamerle un poco los huevos. Maniobra difícil con una polla tan grande, pero muy satisfactoria, a juzgar por la reacción.

Con un golpe de cadera me la ha metido aún más si cabe, haciéndome sentir una arcada. Ha seguido moviendo la cadera, arremetiendo una y otra vez con la polla en mi boca, y cuando ya no he podido respirar, me la he sacado de la boca. No he cerrado los labios. Me encanta ver como la saliva va desde mi boca hasta la punta, como va chorreando hacia los huevos… Le he hecho abrirse todo lo que pudiera de piernas.

Lo tenía frente a mí, con su polla alzada, los huevos colgando y su culo pidiendo atención. Le he ido lamiendo los huevos hasta llegar a su culo. He empezado a lamerlo, a pasear mi lengua en cada rincón, mientras mi mano movía rítmicamente su polla, que a estas alturas ya estaba durísima, faltaba muy poco para que se corriera. He vuelto a subir, lamiendo de nuevo sus huevos, y he recorrido con la lengua su polla.

Al llegar al capullo, me la he vuelto a meter hasta el fondo, la he sacado un poco y la he agarrado con la mano. He comenzado a mover la mano y la cabeza a la vez, deslizando mi mano y los labios al mismo ritmo. He empezado a apretar un poco más fuerte, tanto con la mano como con la boca, y a acelerar el ritmo. Sus gemidos de placer eran excitantes.

Cuando he empezado a notar como sus piernas temblaban, ante el inminente orgasmo, me he sacado la polla de la boca, y he continuado con la mano… me he apoyado el capullo en la punta de mi lengua, que he sacado, pidiéndole con la mirada que se corriera ahí, sobre mi lengua, mientras yo se la meneaba con la mano… No ha tardado mucho en correrse después de que se lo haya pedido… la segunda vez que le he dicho: “vamos, lléname la boca, córrete en mi lengua” ha estallado.

Lo he notado caer en mi lengua, en mi mentón, llenarme la boca que con esa leche caliente que tanto me gusta. Me he tragado todo, y he empezado a lamerle un poco más, para terminar de sacar todo. He seguido lamiendo hasta que se le ha aflojado en mi boca.
Cuando se ha recuperado un poco de la corrida, me ha mirado y ha dicho no le importaba haber cambiado el cine por esto, porque le había hecho la mamada de su vida.

Espero que les guste, que disfruten.

Autor: Noemí

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2 Comentarios

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  1. tu historia me excito mucho la verdad me encantaria que me pudieras mamar mi polla, desafortunadamente no he podido sentir esa sensacion y ese placer que un hombre puede tener la recibir este privilegio, la verdad me gustaria charlar mas contigo acerca de esto y pues poder escribirte a tu correo
    gracias y ojala me respondas pronto

  2. Saludos Noemi, y enhorabuena por tu relato, se nota que te gusta comer pollas como a mi, la verdad es que tenia envidia de no tener ese pene en mi boca y relamerme de gusto

    y estoy deacuerdo, no todas las mamadas son iguales, algunas son muy superiores a otras

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