Comprando Lencería


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Transexual. Relato en primera persona sobre un crossdresser que al comprar lencería es seducida por la Dueña de la tienda y transformada en su esclava sexual.

Antes de comenzar esta historia, creo que corresponde que les cuente algo sobre mí, verán durante toda mi vida me ha fascinado la lencería femenina, comencé a los doce años robándole las medias a mi madre y luego masturbándome, la sensación del nylon sobre mis piernas, el roce de una media contra la otra, me producen una excitación increíble.

Como imaginarán, poco a poco fui agregando mas items, ropa interior, ocasionalmente zapatos, lencería, etc. y cuando ya fui mayor de edad y me fui a vivir solo, poco a poco fui incorporando mas elementos aún, vestidos, zapatos, maquillaje, incluso accesorios como aretes, uñas postizas, algunas pulseras y collares, etc., en pocas palabras, lo que comenzó como un juego masturbatorio en mi pubertad, se terminó transformando en una adicción.

De más está decir que inevitablemente, tuve algunos encuentros de carácter sexual tanto con hombres, como con otros crossdresser como yo, pero, mi asignatura pendiente siempre había sido estar con una mujer a la que le gustara y excitara estar con alguien como yo.

Además, y como podrás suponer, soy extremadamente fetichista, adoro los corsets, los zapatos de tacón aguja, las botas, y es casi inevitable para mi el detenerme frente a una vidriera en la que se exponen este tipo de accesorios.

Tal es así, que una tarde, caminando por una de las calles de Buenos Aires, mi ciudad natal, pasé frente a un negocio de lencería femenina que tenía en exposición la mas fantástica colección de corsets que jamás halla visto, eran todos increíbles, en un estilo muy vintage, es decir, armados con ballenas, casi diría rígidos, con al menos seis u ocho elásticos incluídos para sujetar las medias.

Me detuve casi sin darme cuenta y comencé a contemplarlos, a soñar con uno de ellos puestos e imaginar la deliciosa cintura que podrían moldear en mí, evalué el precio y si bien eran un poco caros, era un gasto que podía permitirme con la tarjeta de crédito.

Antes de darme cuenta, estaba dentro del local, preguntándole a una dependienta de unos treinta años por los precios y los talles, usando el viejo argumento de “Son para mi pareja y ella es un poco rellena”.

Estaba así mirando los modelos, intentando decidirme por el color cuando desde el fondo de la tienda aparece una mujer ya madura, unos cincuenta años aproximadamente pero con un cuerpo espectacular, falda ajustada, medias negras, zapatos stiletto con un tacón impresionante, blusa blanca y un busto para morirse que entonces dice:

– Dejá Daniela, yo atiendo al Señor.

– Dígame que estaba buscando me pregunta.

– Como le estaba diciendo a la muchacha, vi los corsets en vidriera y estaba buscando uno para regalarle a mi mujer, no me había decidido aún por el modelo y tenía algunas dudas acerca del talle.

En ese momento al mirarme tuve la absoluta seguridad de que había descubierto mi secreto, que yo era tan transparente para ella como un vaso de agua y que sabía con certeza que el corset era exclusivamente para mí.

– A ver, veamos, creo que este talle es el adecuado.

Si me quedaba alguna duda, se disipó por completo, cuando tomó un corset del mostrador y lo presentó contra mi cuerpo, como si estuviese midiéndolo.

– Venga conmigo un momento, creo que en mi oficina tengo exactamente lo que usted está buscando.

Tomó el corset entre sus manos y se dirigió al fondo del local, yo estaba en la encrucijada de salir de la tienda para no volver nunca o, la alternativa obvia, seguirla a riesgo de pasar un momento de verguenza.

La sigo entonces hasta una oficina bastante espaciosa, con un escritorio con dos sillas al frente y un sillón detrás, una pequeña mesa donde se encontraban en exposición algunos elementos de lencería y con dos de sus paredes repletas de estantes con toda la ropa que puedas imaginarte, desde zapatos hasta vestidos, lencería, medias, etc.

– Disculpe el desorden, dice mientras se sienta en el sillón y yo en la silla frente al escritorio, es que esta es al mismo tiempo mi oficina, depósito de las prendas mas delicadas que tenemos y también podríamos llamarlo “Centro de Atención para nuestros clientes VIP”

– Gracias por la atención, pero no creo ser un cliente VIP, yo solo estaba interesado en un corset para mi esposa.

– Seamos sinceros, me dice mientras me mira a los ojos, los dos sabemos que esto es para usted.

Que hago ahora, pensé, como salgo de esta situación, sin embargo, me dí cuenta que no me trató como un perverso, ni tampoco había reproche en su tono de voz, mas bien parecía que le gustaba haberme descubierto, así que me arriesgué.

– Es verdad, me encanta ese corset y quería comprarlo para mí.

– Bien, ya nos estamos entendiendo, vamos a hacer algo entonces, yo le haré algunas preguntas y mientras me responde me gustaría que usara un par de pantymedias y ropa interior femenina.

– Aquí, en cualquier momento puede entrar alguna de sus empleadas.

– Ninguna de ellas se atreverá a entrar cuando saben que yo estoy en una entrevista, es una regla sagrada que ellas conocen perfectamente.

Yo tenía mis dudas y entonces ella se levantó del sillón y se sentó sobre el escritorio frente a mi, cruzando sus piernas y dejándolas a apenas diez centímetros de mi cuerpo, comenzó a rozar mi entrepierna con esos hermosos zapatos negros que tenía mientras me decía:

– Vamos, o acaso no te gusta usar un par de medias, a que te mueres por acariciar mis piernas, si te portas bien yo hasta podría masturbarte mientras tienes la lencería puesta.

Esa imagen terminó por derribar todas las inhibiciones que tenía y además pensé, si me considerara un pervertido ya habría hecho un escándalo, acepté entonces la propuesta y comencé a desvestirme.

– Perfecto, me dice y tomó de uno de los estantes un par de pantymedias finísimas, de color negro y de una suavidad increíble al tacto, al ponérmelas ya comencé a sentir la erección crecer en mi entrepierna.

– Parece que a nuestro pequeño amigo le gusta el nylon verdad?

– Si, me fascina y me excita mucho sentirlo sobre mi piel.

– Señora, te pediría que mientras conversamos te dirijas a mi como Señora, está bien.

– Si Señora, como usted guste.

– Bien, ahora ponte esto, y me alcanzó un conjunto de ropa interior de color negro también en el cual el soutien tenía un relleno que me hacía ver como si tuviese unos pechos pequeños.

– Listo, ahora contesta mis preguntas con honestidad, solo quiero saber si eres la persona que estoy buscando, y mientras lo decía, se volvió a sentar en el borde del escritorio frente a mí, dejó caer uno de los zapatos y comenzó a acariciar mi entrepierna con su pié.

Siguió entonces un cuestionario que solo puedo describir en parte, mi atención oscilaba entre intentar responderle coherentemente y tratar de evitar el orgasmo que estaba siempre a punto de provocarme al acariciar mis genitales con esos hermosos pies enfundados en nylon.

Sin embargo recuerdo que me preguntó por mi travestismo, si lo hacía desde hace mucho tiempo, si solo usaba alguna ropa o si me transformaba por completo, si usaba maquillaje, si me gustaban los juguetes sexuales, si era virgen, si era pasiva o activa, si había estado con hombres, con mujeres, si me gustaban los juegos de dominación – sumisión, etc.

A estas preguntas fuí respondiendo lo mejor que pude, que me transformaba por completo, si usaba maquillaje, los juguetes sexuales me encantaban y tenía varios de ellos, no era virgen, era tanto pasiva como activa, según la persona con quien estuviera en ese momento, si estuve con hombres, nunca tuve la oportunidad de estar con mujeres, me encantan los juegos de dominación, tenía cierta tendencia a ser pasiva y así respondí todas sus preguntas.

– Me gusta tu estilo, te interesa transformarte para mi?

– Me gustaría mucho Señora.

– Bien, entonces sellarás el pacto mostrándome tu obediencia, si eres capaz de tomarte tu propio orgasmo luego te contaré que es lo que haremos.

Dicho esto, continuó masturbándome con su pié hasta que no pude soportar mas y terminé eyaculando sobre su pié y su tobillo, manchandoló con mi esperma.

– A ver que buena chica eres, fue lo único que me dijo.

Sabiendo muy bien que era lo que esperaba de mi, solo me incliné y comencé a lamer todo su pié y su tobillo, bebiendo mi esperma y excitándome nuevamente al sentir el nylon contra mi lengua, tomaba su pié con mis manos y recorría uno por uno sus dedos, su empeine y su tobillo hasta que quedó completamente limpio.

– Como me excita verte así, bebiendo tu leche, te aseguro que antes de terminar el día tendrás mucha mas, te contaré ahora lo que haremos, dijo mientras se calzaba nuevamente y adoptaba una actitud casi profesional al sentarse en el sillón, al otro lado del escritorio.

Yo estaba en ese momento completamente a su merced, haría absolutamente cualquier cosa que me pidiera tan solo con la esperanza de que me permitiera una vez mas acariciar sus medias, contemplar y acariciar su hermoso busto que asomaba por la blusa.

– Aquí tienes mi dirección, me dice pasándome una tarjeta de visita, quiero que ahora vayas a tu casa y que te prepares, mi deseo es que te depiles por completo, no quiero ver absolutamente ningún cabello en todo tu cuerpo, luego te pondrás una crema hidratante, y las pantymedias que tienes puestas ahora, junto con la ropa interior. Puedes cubrirte como mejor lo desees pero cuando llegues a mi departamento, espero que debajo de tu ropa tengas puesta la ropa interior, el soutien y las pantymedias, está claro?

– Perfectamente claro Señora.

– Bien, en este momento son las cinco de la tarde, así que tienes dos horas para prepararte, a mas tardar te quiero a las siete en la puerta de mi departamento, si demoras tan solo cinco minutos mas no te molestes en venir, habrás ganado un par de pantymedias para masturbarte pensando en mi y en todo lo que podríamos haber hecho. De acuerdo?

– Si Señora, a las siete estaré allí, con su permiso. Dije mientras me levantaba y salía bastante apurado rumbo a mi departamento para prepararme como me habían instruido.

No quiero aburrirlos con todo el proceso, baste decir que llegué a mi departamento, procedí a depilarme por completo, dejando solo cabello en mis cejas y mi cabeza, luego apresuradamente me volví a vestir con la ropa que me había indicado la Señora, cuyo nombre, curiosamente aún no conocía y tomé un taxi para llegar lo antes posible a la dirección que me había indicado.

Al llegar noté que era una zona de lo mas selecta de la ciudad, el edificio de departamentos era muy moderno, con un guardia de seguridad en la puerta que me observaba atentamente hasta que le indicaron que me dejara pasar, los departamentos debían ser inmensos ya que ocupaban un piso completo.

Al subir, controlo la hora y veo que por fortuna he llegado anticipadamente, ya que faltaban quince minutos para la hora indicada, el elevador era de esos en los cuales la puerta del mismo da directamente al departamento, así que en cuanto se detiene, se abre la puerta y encuentro a mi benefactora que me invita a pasar.

– Muy bien, has llegado temprano como veo.

– Si Señora, estaba muy ansioso y no quería defraudarla.

– Ansiosa, por favor, cuando estés conmigo, sobre todo en privado, espero que te refieras a ti misma en femenino.

– Perdón Señora, tiene usted razón, estaba muy ansiosa por complacerla.

– Esa es la actitud que quiero ver, ahora por favor quítate la ropa.

Inmediatamente procedía a remover mi camisa, pantalones, zapatos, etc. quedando frente a ella en pantymedias, ropa interior y soutien.

– Excelente, veo que también puedes cumplir instrucciones.

– Fue dificil Señora, en el viaje hacia aquí estaba muy excitada por el roce de las prendas y temía que el la gente notara mi ereccción.

– Esa era justamente la idea, tomalo como una especie de prueba para ver si estás realmente dispuesta a cumplir mis instrucciones, ahora síqueme.

Dicho esto, se adentró en el departamento el cual era no espacioso, sinó inmenso, atravesamos la sala y luego llegamos hasta un corredor en el cual se encontraban varias puertas.

– Para cualquier propósito, esta será tu cuarto, me dice mientras abre una de las puertas y me invita a atravesarla.

Al ingresar veo un cuarto grande y espacioso, de al manos cuatro metros por cinco, una ventana frente a la puerta, a la izquierda una mesa de maquillaje con una silla y todos los elementos que puedas imaginar, luego se encontraba otra puerta que supuse daría a un cuarto de baño, a la derecha de la entrada un ropero que ocupaba toda la pared y debajo de la ventana una cama de una plaza.

La decoración era al mismo tiempo espartana y femenina, tan solo unos pocos cuadros o pinturas en los pocos espacios libres de la pared, todos ellos con imágenes eróticas y mostrando travestis exhibiéndose, algunas imágenes mostraban miembros erectos, otras a los protagonistas exhibiendo su ano, casi invitando a ser penetradas, las paredes estaban pintadas en un tono rosa pastel, y la cama por supuesto era también de color rosa aunque un poco mas oscuro.

– Bien, ahora desnúdate que tienes que prepararte.

Si bien pensé, prepararme para que? no se me ocurrió preguntar y obedecí tal como se esperaba de mí, una vez que me desnudé, ella fue hasta la puerta que supuse era el cuarto de baño y volvío al poco rato con todo el equipamiento necesario para aplicar una enema.

– Recuéstate en la cama que primero hay que limpiarte bien.

Sin decir nada, me recosté y sentí como primero me lubricaba el ano y luego introducía (con cierto placer por mi parte) la cánula dentro mío y abría la válvula.

– Mmmm, parece que te gusta putita.

– Si señora, es una sensación muy agradable.

– Espérame un momento, ya vuelvo, dicho esto se retiró y a los cinco minutos volvió con un vaso de agua y varias pastillas.

– Toma esto, me dice extendiendo la mano y mostrando varias pastillas en su palma.

Comencé a tomar cada una con un sorbo de agua, pero entre trago y trago no pude evitar preguntar: – Para que son Señora.

– Varias cosas, una es viagra, quiero que no tengas problemas de erección, otra es una dosis masiva de varias hormonas que garantizará que además estés excitada durante al menos doce horas y la última es un cóctel que prepara mi marido y que básicamente tiene un efecto hipnótico, luego de hacer efecto dentro de treinta minutos aproximadamente, te hará mucho mas sugestionable y en pocas palabras, incapaz de desobedecerme, finalmente, la última, de la que te llevarás un surtido para tomar diariamente, incrementará sustancialmente la cantidad de esperma que produces.

– Su marido? No sabía que también participaría.

– Por supuesto, ahora mientras progresa tu limpieza y las drogas hacen su efecto te contaré lo que esperamos de ti.

– Tanto mi marido como yo somos extremadamente fetichistas, el particularmente no puede negarme nada cuando me visto con corset, portaligas y todos los aditamentos que seguramente te imaginas, el hecho es que además a los dos nos fascinan y nos excitan los travestis.

– En mas de una oportunidad recurrimos a los servicios de una profesional, pero no fue completamente satisfactorio, siempre existía la sensación que ella estaba simplemente trabajando, es así que hoy en día preferimos un entusiasta crossdresser como tu antes que una profesional.

– Dado que mi marido es médico y además el dueño de una importante clínica de la ciudad, es que podemos permitirnos el acceso a las drogas que te proporcioné recién y además contamos con mi negocio como “fuente de reclutamiento” por así decirlo, de esta forma todos ganamos, nosotros cumplimos nuestras fantasías, tu las tuyas y todos contentos.

– Yo ya estaba notando como crecía la excitación dentro mío, no sabía si era por las drogas que me habían suministrado o por las cosas que me estaba contando o por la estimulación anal que estaba recibiendo con la enema.

– Pero caramba, si ya entró todo el líquido, creo que eres un poco viciosa y eso me excita, ahora ve al cuarto de baño y vuelve cuando estés lista.

Al volver, yo con una erección que hacía tiempo no sentía, me indicó que me sentara en la silla frente a la mesa de maquillaje, en silla había colocado además un consolador de látex con una forma un tanto extraña, se trataba de un látex muy flexible, de tal forma que el extremo casí caía sobre el borde de la silla, con una longitud mas que considerable, de aproximadamente 35 o 40 centímetros y que en uno de sus extremos era muy delgado, apenas un centímetro de circunferencia, para ir aumentando lentamente hasta al menos ocho centímetros en su base.

– Siéntate mientras te preparo.

– Pero es muy largo Señora, no se si podré.

– Obedéceme, ya lo he lubricado para tí, dijo mientras ponía una de sus manos en mi hombro, guiándome, y con la otra tomaba el juguete y lo apuntaba hacia la entrada de mi ano.

Obviamente las drogas que me había dado ya estaban surtiendo efecto, no solo por la erección que tenía, sino porque además, obedientemente, separé mis nalgas y me dispuse a ser penetrada por semejante artefacto.

Lentamente, y gracias a su reducido diámetro comenzó a penetrar dentro mío mientras yo dejaba mi cuerpo caer, en algún momento sentí una cierta incomodidad, pero como te puedes imaginar, mis piernas comenzaron a flaquear y el propio peso de mi cuerpo hizo el resto, de forma tal que al poco tiempo, estaba completamente sentada y con los 40 centímetros del juguete dentro mío.

– Ahora vamos a comenzar la verdadera transformación, me dijo. Comenzó entonces a aplicar todo el maquillaje que había sobre la mesa, la mayoría del cual yo conocía bastante bien, sin embargo, era una verdadera experta del maquillaje, mucho mas que yo misma y la transformación que obró en mi rostro fue maravillosa.

Al terminar, veo frente a mi un rostro no bonito, pero si completamente femenino, base para ocultar las imperfecciones de mi piel, dió forma a mis cejas, pestañas postizas, sombra de varios tonos en mis ojos, los cuales también había delineado dándoles la apariencia de una gata, estirandolos hacia los lados, los labios también delineados y pintados de un rojo intenso.

– Ahora, el toque final, dijo mientras me colocaba una peluca negra azabache, tipo melena, con un flequillo y que en los lados llegaba un poco por encima de mis hombros.

– Que te parece? me preguntó

– Hermosa y sensual Señora, nunca pude conseguir una transformación así.

– Ve aprendiendo porque de ahora en adelante lo harás tu misma, pero todavía faltan algunos detalles.

Dicho esto, tomó de la mesa de maquillaje un juego de uñas postizas y comenzó a aplicarlas y luego pintarlas en un tono rojo intenso que hacía juego con mis labios. Al finalizar, mis manos se veían mucho mas femeninas gracias a unas hermosas uñas de al menos dos centímetros de largo.

– Acostúmbrate a usarlas, cuando te presentes ante mí esa es la apariencia que espero que tengas, de otra forma tendré que castigarte hasta que aprendas, está claro?

– Si Señora, haré lo posible por complacerla.

– Bien, ahora vamos a ver tu uniforme de hoy.

Se dirigió hacia el armario que cubría la pared opuesta del cuarto y descolgó un uniforme de mucama francesa, abrió uno de los cajones y de el tomó un par de medias de nylon, de otro cajón tomó un corset muy armado, continuó así abriendo cajones y retirando elementos, un par de prótesis de silicona extremadamente realistas con pezones incluídos y de un tamaño bastante generoso, mitones de color negro, collares, anillos, pulseras, etc., hasta que finalmente, agregó un par de zapatos también negros, tipo stiletto, con tacón aguja de al menos doce centímetros de altura.

Me ayudó a fijar las prótesis, luego amarró el corset a mi espalda y comenzó a ajustarlo hasta que casi no podía respirar, a todo esto yo contemplaba mi transformación en el espejo de maquillaje, admirada de como antes, mi rostro había sido feminizado y ahora mi cuerpo estaba siguiendo el mismo camino, salvo por la erección que obsenamente rompía la línea de mi cuerpo.

Luego siguieron las medias, los mitones, el uniforme de mucama y los zapatos, finalmente, el toque de gracia fue una cofia pequeña, de color blando que adornaba mi cabeza y un pequeño delantal también de color blanco. Al contemplarme en el espejo me ví a mi misma como la protagonista de una película porno de temática fetichista.

– Gracias Señora, nunca había conseguido una transformación así, usted es fantástica.

– Eres una hermosa putita, dijo mientras me masturbaba lentamente, al escuchar mis gemidos interrumpió sus masajes a mi pene mientras dice.

– No quiero que acabes todavía, mas tarde podrás hacerlo muchas veces siempre y cuando te lo indique yo o mi marido. Está claro?

– Si Señora, como usted indique.

– Bien, a propósito, tienes un nombre?

– Si Señora, me llamo Ana, siempre y cuando usted esté de acuerdo.

– Ana, me gusta, yo soy Sara y mi marido Ricardo, pero espero que te dirijas a mi como Señora o Madame y a mi marido como Señor o Caballero en primer lugar y si lo deseas, agregar luego nuestros nombres.

– Si Señora Sara.

– Bien, ahora ve a la cocina y comienza a preparar una ensalada para la cena, encontrarás allí todo lo que necesites, dentro de poco llegará mi marido y espero que lo atiendas hasta que llegue yo y que cumplas todas sus instrucciones como si se tratara de mí, yo mientras tanto iré a cambiarme para la cena.

– Si Señora.

– Caramba, casi lo olvido, falta un último detalle, apoya tus manos sobre la mesa mientras termino de prepararte.

Volvió hasta el armario y vi por el espejo que volvía con un plug inflabe de generosas dimensiones, en ese momento me alegré que previamente halla dilatado mi ano mientras me maquillaba. El plug tendría unos quince centímetros de largo y aproximadamente cuatro o cinco de circunferencia a pesar de encontrarse desinflado.

Comenzó a colocármelo lentamente y cuando estuvo por completo dentro mío, cerró la válvula y comenzó a inflarlo.

PUFFF, PUFF, PUFFF, PUFFF

Cuatro veces lo infló, a cada pulsación sentía como se hinchaba dentro mío, como me dilataba y un espasmo de placer recorría mi cuerpo.

– No me equivoqué con vos me parece, sos una auténtica puta, veo que te gusta.

– Si Señora, me excita mucho.

– Bueno, por ahora es suficiente, ve ahora a preparar la cena mientras yo me cambio, y recuerda recibir al Señor como corresponde.

– Si Señora, con su permiso Señora.

Volví a recorrer el mismo pasillo por el que habíamos ingresado a la habitación, atravesé la sala y el salón comedor hasta la cocina y durante el trayecto toda una serie de sensaciones parecían inundar mi cuerpo, no se si atribuirlo a las hormonas que me habían administrado y que ya estaban haciendo su efecto excitándome, si fue al contrario el sonido de mis tacones a cada paso que daba, el roce de mi erección contra mi falda o el sentir como el plug me dilataba y relajaba los músculos de mi ano con cada paso que daba, incluso la válvula del plug que colgaba de una pequeña manguera de goma, golpeaba alternativamente contra cada una de mis piernas como un recordatorio constante.

Como estaba diciendo, no se si fue una combinación de factores o uno solo en particular, pero durante todo este trayecto mi cuerpo estaba siendo inundado por nuevas sensaciones que me excitaban aún mas si esto era posible y me hacían anticipar una jornada inolvidable.

Traté en la medida de lo posible, aunque con mucha dificultad, de concentrarme en la tarea que me habían encomendado y así, comencé a preparar la cena para mi Señora y su esposo.

Pasó un tiempo y cuando ya estaba casi lista y estaba terminando de arreglar la mesa para la cena, suena el timbre del departamento, imaginando que sería mi nuevo Amo, me dirigí a abrir la puerta con una mezcla de nerviosismo por presentarme ante un extraño así vestida, y excitación soñando con la posibilidad de que el fuera tan perverso como mi Señora.

Abro la puerta y me encuentro frente mío a un hombre de aproximadamente cincuenta años, muy bien conservado, de cabello corto, impecablemente afeitado, y vistiendo un traje de excelente corte y color gris.

– Buenas noches Señor Ricardo, soy Ana, su nueva mucama.

– Vaya, que agradable sorpresa, supongo que habrá sido Sara quien te contrató.

– Si Caballero, ella me reclutó en la tienda de lencería.

– A ver, dejame verte, da una vuelta para mí.

Comienzo a girar lentamente, exhibiéndome para el y por supuesto, inmediatamente notó dos cosas, la erección que tenía y el plug introducido en mi cola.

– Muy bien, veo que Sara ya te ha preparado para la cena.

– Si Señor, ella me ha ayudado y me ha dado todas las instrucciones necesarias.

– Cuantas veces ha inflado el plug?

– Cuatro Señor, permítame comentar que ha sido una experiencia muy agradable.

– Me encanta esa actitud, pero es momento de dar un paso mas, a ver da la vuelta.

Obedientemente, giro y expongo mis nalgas a mi Amo, el cual toma el plug y comienza a inflarlo un poco mas.

PUFFF, PUFFF, dos veces mas pulsó la bomba y nuevamente sentí esa agradable sensación de algo creciendo dentro mío.

– El Caballero desea beber algo mientras la cena está lista? La Madame Sara se está cambiando en este momento.

– Un whisky con tres piedras de hielo, llevamelo al estudio por favor.

– Inmediatamente señor.

Preparo la bebida y la llevo al estudio donde lo encuentro sentado en un sillón leyendo el periódico, cuando le estoy sirviendo entra la Señora, estaba con un vestido largo negro, con la espalda al descubierto y un importante corte en la falda que llegaba casi hasta el muslo, pantymedias de color natural, zapatos negros de tacón alto, guantes negros tipo ópera que llegaban casi hasta los hombros, un peinado alto y un maquillaje sencillamente exquisito.

– Veo que ya has conocido a Ana, que opinión te merece querido?

– Excelente, tiene una predisposición natural y veo que ya la has preparado también.

– Si, comencé a dilatarla y además le dí el cóctel acostumbrado.

– Sírveme un whisky para mi también querida, dijo dirigiéndose a mi.

– Ya mismo Señora.

Hago una cortesía y me retiro a preparar la bebida de mi Señora, al volver ellos continúan hablando y el Señor Ricardo me dice:

– Ven aquí Ana que tengo algo para tí.

– Si Señor, respondo y me acerco a su sillón, mientras tanto, la Señora Sara está sentada en un sillón similar, cruzada de piernas y exhibiendo una sonrisa que me hizo recordar a la de un gato.

El Señor introduce una mano en uno de sus bolsillos, saca un objeto y comienza a levantarme la falda, exponiendo mi erección, mientras tanto me dice:

– Esto es un cock ring, es simplemente un pequeño anillo de goma que colocaré en la base de tu pene y que incrementará un poco mas tu erección.

Más todavía, recuerdo haber pensado, mientras tanto el Señor desliza el anillo por mi pene y estirándolo lo hace pasar por debajo de mis testículos, al terminar de colocarlo en posición, comienza a masturbarme lentamente mientras dice:

– Hermoso, querida, te molestaría si la pruebo?

– De ninguna manera responde Sara, estaba esperando que lo hicieras, sabes como me excita.

Inmediatamente Ricardo continúa masturbándome mientras extiende su lengua y comienza a lamer la punta de mi pene como si se tratase de un helado.

– Hay Señor, cuidado por favor que me hará eyacular, fue lo único que pude decir entre jadeos.

– Ven aquí querida, que yo todavía no te he probado, dice Sara dirigiéndose a mi.

Doy un par de pasos y la Señora repite exactamente lo mismo que su marido, acaricia mis genitales con sus manos enguantadas mientras lame el extremo de mi pene con la punta de su lengua, entretanto, su mano libre se dirige al bulbo del plug y lo presiona dos veces mas.

PUFFF, PUFFF

Siento nuevamente como se agranda dentro mío, cuanto podrá inflarse ese plug?, cada vez que mi ano se adapta a sus dimensiones, se encargan de dilatarme un poco mas.

– Por favor Señora, estoy a punto de eyacular.

– Entonces es momento de brindar por nuestra nueva mucama, no te parece Ricardo?

– Excelente idea, se levanta y trae una copa de cristal, la coloca debajo de mi pene y dice:

– Vamos a brindar, pero como tu eres nuestra puta, brindarás con esperma, y mientras la Sara acaricia mis testículos el comienza a masturbarme, poco tiempo pasó hasta que finalmente tengo un orgasmo dentro de la copa.

– No es mucho comenta Sara, deberemos esperar un tiempo para que las hormonas hagan efecto, querido, tendrías la amabilidad de completar la copa de Ana?

– Por supuesto querida, baja sus pantalones entonces y extendiéndo otro cock ring en su mano, me dice:

– Ayudame a colocarlo Ana por favor.

Tomo el anillo entre mis manos y luego de colocarlo, aplico a los genitales de Ricardo las mismas atenciones que había recibido yo, masturbándolo, acariciando sus genitales y lamiendo la punta de su pene. Al poco tiempo comienza a tener su orgasmo, varios espasmos sacudieron su cuerpo y sus genitales comenzaron a eyacular una copiosa cantidad, parecía que no terminaría nunca, chorro tras chorro de esperma fueron cayendo en la copa hasta que finalmente terminó llena casi hasta la mitad.

– Ricardo toma el mismo cocktel que tu, dentro de poco tiempo tus orgasmos serán igual de copiosos.

– Ahora vamos a brindar como corresponde, dice Ricardo y chocan entre ellos sus vasos de whisky y luego hacen lo mismo con la copa de esperma que tenía yo.

– Bébelo despacio querida, me dice Sara, tienes que saborearlo.

Comienzo a beber de a pequeños sorbos la copa de semen que tenía entre mis manos mientras ellos comienzan alternativamente a acariciar mis nalgas, mis genitales y ocasionalmente, volver a inflar el plug.

PUFFF, PUFFF, PUFFF, una vez mas siento como mi cola se vuelve a llenar.

Cuando termino de beber todo el semen de la copa, un pequeño hilo corre por la comisura de los labios.

– No debemos dejar que eso se desperdicie, dice Ricardo y mientras continúa masturbándome, me besa en la boca recogiendo con su lengua los restos que tenía y saboreándolos también.

– Dentro de poco estarás en condiciones de catar esperma, menciona Sara y acariciando mis nalgas, repite la misma acción que su marido, buscando con su lengua restos de semen dentro de mi boca.

– Ana, por favor querida, podrías limpiar los genitales de Ricardo mientras yo me preparo para tu iniciación?

– Con gusto Señora, le respondo al mismo tiempo que me pregunto en que consistirá mi iniciación.

Ricardo ya estaba sentado en el sillón nuevamente, con su pene erecto y listo, yo me arrodillo frente a el y dócilmente comienzo a lamer sus testítulos, su pene, recorriendo todo su cuerpo con mi lengua, hasta que no quedan rastros de su orgasmo, luego, no pude contenerme e introducí sus genitales dentro de mi boca por completo.

– Muy bien, así, que excelente putita ha reclutado Sara, dice mientras toma mi cabeza hasta que el extremo de su pene golpea contra el fondo de mi garganta.

– Tienes que aprender a tragarla toda, me encanta sentirla en el fondo de tu garganta.

En ese momento retorna Sara, se había quitado el vestido, continuaba con las pantymedias color natural y los zapatos habían sido reemplazados por un bar de botas con un tacón igualmente impresionante y de caña alta, casi hasta las rodillas, vestía además un corset semirígido que le hacía una figura y una cintura sencillamente espectaculares.

Sin embargo, lo que llamó la atención era que de su entrepierna colgaba una prótesis que imitaba perfectamente la forma y tamaño del pene de un caballo, hasta el último detalle había sido cuidado en la imitación, presentaba un moteado marrón oscuro con manchas blancas, el extremo del mismo tenía exactamente la misma forma que el glande de un caballo, con esa forma tan particular, su longitud hacía que colgara unos cinco centímetros por debajo de la línea de sus rodillas y dos gigantescos testículos completaban la prótesis que sobresalía obsenamente.

No hay forma de que yo me coma eso, como va a introducirlo dentro mío, recuerdo haber pensado.

– Lista para tu iniciación? Me pregunta Sara.

– No me lastimará Señora?

– Tranquila, estoy segura que incluso pedirás mas, ya estás suficientemente dilatada y al comértelo nos estarás demostrando lo puta que estás dispuesta a ser para nosotros. Ahora prueba de besarlo.

Me lo ofrece y mientras masturbo al Señor con una mano, ella guía la prótesis hacia mi boca, mi Diós, es enorme, apenas me entra en la boca, y sin embargo, ella repite el mismo movimiennto que su marido y tomándome de la cabeza, hace que comience a tragarlo.

– Que hermosa puta has seleccionado Sara, no sabes como me excita ver como te la chupa, penétrala de una vez que quiero ver como se la come toda.

– Que ansioso que eres Ricardo, ten paciencia.

Pese a sus comentarios, se retira y mientras yo vuelvo mi atención a los genitales de Ricardo, ella se posiciona detrás mío y comienza a retirar el plug sin desinflarlo.

– Excelente, has alcanzado una buena dilatación y ese ano se ve hermmoso y listo para mí, dice mientras me muestra el plug y yo misma quedo asombrada del tamaño que había adquirido luego de inflarlo.

Siento como posiciona la cabeza de la gigantesca prótesis y lentamente, comienza a penetrarme, poco a poco el miembro artificial de mi Señora va adentrándose cada vez mas en mi cuerpo, hasta que finalmente siento sus testítuculos contra mis nalgas.

– Ya está toda adentro, ves que no te lastimó, mira Ricardo como se la comió toda.

– Fantástico, ya sabes como me excita verte penetrando a una puta, dice Ricardo mientras se levanta un poco para contemplar como tenía dentro mío el pene de caballo, comienza entonces a moverse lentamente, cabalgándome literalmente y haciendo que con sus movimientos la prótesis recorriera toda su longitud dentro mío, casi al punto de retirarse, cambiaba la dirección y volvía a introducir toda su longitud hasta que sentía los testículos contra mis nalgas, luego se retiraba nuevamente.

No puedo describirte el placer que sentía en ese momento al sentir como la prótesis recorría buena parte de mi intestino, hasta tal punto que comencé, sin tocarme a gotear presemen.

– Mira Sara, que puta que es, la estás haciendo eyacular sin tocarse, dice Ricardo y poniendo su mano debajo de mi pene, recoge parte del líquido para luego llevarse sus manos a su boca y limpiar sus dedos con su lengua.

– Déjame un poco por favor, creo que ya está lista para mí, dice Ricardo.

– Si no está lista ahora, no estará lista nunca, responde su esposa.

Cambian de lugares y Sara me ofrece su prótesis para que la limpie con mi lengua, por supuesto, dada su extensió, tenía bastante trabajo por delante y comencé a lamerla con todo el entusiasmo de que era capaz, Ricardo, entretanto se posiciona detrás mío y recuerdo haber pensado que luego de comerme el pene artificial de mi Señora, no tendría problemas en ser penetrada por mi Señor.

Que equivocada que estaba, lejos estaba de Ricardo la idea de penetrarme con sus genitales, se calzó un par de guantes, y luego de lubricarme comenzó a introducir primero dos dedos, luego tres, y finalmente cuatro, momento en que me dí cuenta que estaba pretendiendo penetrarme con su puño.

Efecto de la excitación, de las hormonas o de las drogas hipnóticas que me habían administrado, lo cierto es que al poco tiempo me descubrí a mi misma forzando mis nalgas hacia atrás, abriéndolas con mis manos, intentanto ayudar a Ricardo y finalmente ser penetrada por su puño.

– Que puta que eres, me dice Sara, ni siquiera puedes esperar y estás desesperada por sentir a Ricardo dentro tuyo.

– Espero no le moleste Señora, le respondí.

– Al contrario, me excita ver lo puta que eres.

Ricardo ya estaba por completo dentro mío e inevitablemente encuentra mi próstata, al comenzar a estimularla, un orgasmo recorrió todo mi cuerpo y vuelvo a eyacular, esta vez sobre el pene de mi Señora.

– Limpialo querida, que ahora tenemos que conversar.

Luego de limpiarlo concienzudamente con mi lengua, ambos se sentaron en un sillón, conmigo a sus pies, con el pene de mi Señora recostado sobre uno de mis hombros y mi mano sobre los genitales del Señor.

– Que te parece querido, ha pasado la prueba?

– Con nota sobresaliente, responde Ricardo.

– La contratamos entonces?

– Por supuesto.

– Bien, te contaré ahora que haremos, me dice Sara, hoy ha sido tu iniciación, la propuesta que tenemos para hacerte es la siguiente, queremos tener cierta continuidad, te daremos la llave del departamento y cuando tengamos un encuentro yo te llamaré el día anterior para avisarte, tu vendrás a la hora indicada y en tu cuarto encontrarás la ropa que esperamos que uses ese día, junto con las instrucciones pertinentes.

– Como contrapartida, la ropa que utilices quedará para tí, la de hoy fue una fantasía, en otras ocasiones puedes ser una estudiante de intercambio, una enfermera, una alumna tomando clases particulares, mi secretaria, etc.

– Y si no puedo concurrir Señora.

– Nosotros te avisaremos con suficiente antelación y por supuesto, si viajas o tienes un compromiso, esperamos que nos avises con total libertad que viajas o tienes un compromiso y nosotros lo respetaremos, pero si te llamamos, esperamos encontrarte de acuerdo a las instrucciones que te daremos, si fallas una sola vez, daremos por terminado el contrato.

– Si Señora, comprendo perfectamente.

– Además te daremos un surtido de hormonas que esperamos tomes todos los días, a fin de garantizar tanto tu excitación como también el incremento de tu esperma, estás de acuerdo?

– Perfectamente Señora, es un placer estar a su servicio.

El resto de la noche transcurrió casi podría decirse con normalidad, serví la cena como corresponde a una mucama, para luego, volver a cambiarme y retornar a mi apariencia masculina, al retirarme Sara me entrega una copia de las llaves del departamento, me despide con un beso en la mejilla, Ricardo estrecha mi mano y vuelvo a mi casa tratando de entender todo lo que había sucedido.

Al día siguiente recibo un mensaje de texto:

“Mañana a las 17:00 hs. debes estar lista, las instrucciones estarán en tu cuarto, ve a las 15:00 para tener tiempo para prepararte.”

Continuará …

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Escrito por AnaraquelTv

Travesti en la intimidad, extremadamente fetichista, ocasionalmente dominante o sumisa según mi pareja, adoro tener encuentros con otras cross como yo, mujeres u hombres.