CASADA INSATISFECHA


Mi nombre es Lorena, soy una mujer de 42 años, casada desde hace 14 años, mi esposo es un parrandero incorregible, una noche me encontraba esperándolo más caliente de lo ordinario, deseosa que llegara del trabajo y pudiéramos pasar una noche deliciosa, pero no llegó sino hasta las 05:00 a.m. del próximo día, por supuesto se acostó a dormir, yo que estaba muy caliente intenté estimularlo con caricias, pero era inútil, bajo los efectos del alcohol, ninguna caricia, por demás incitante surtía efecto.

Me levanté resignada a iniciar con mis labores del hogar, pero al abrir la llave de la cocina descubrí que había una fuga de agua y la cocina se estaba inundando, por lo que tuve que llamar al fontanero, un vecino joven de 22 años, llamado Alberto, sin imaginar siquiera lo que estaba apunto de ocurrir.

Llego Alberto e inicio su trabajo debajo de lavabo, y después de un rato me llamó y me dijo que abriera la llave, nuestras piernas se rozaron, yo sentí un calorcito extraño recorrer todo mi cuerpo y de reojo voltee a ver su bulto que se apreciaba en el pantalón.

El se dio cuenta que lo miraba y también veía descaradamente mis piernas desde debajo de la falda. Y me dijo: Que bonito se ve todo desde aquí abajo….mmmmm… me gustaría quedarme aquí mirando todo el día.

¿Solo mirando? Pregunté pícaramente.

A lo que el contestó acariciando mi pierna, no pude evitar estremecerme, parece que aquel muchacho adivinaba lo caliente que estaba. Le dije: – Alberto detente que mi esposo está en la recámara se puede levantar y nos va a ver.

El no dijo nada sus manos hábilmente acariciaban mis muslos, me subían la falda, acariciaban con ansias mis nalgas, se metía por debajo de mi tanga, acariciaba mi conchita que para entonces ya estaba empapada, yo fingía intentar apartarlo. Pero en realidad también lo deseaba tanto.

Alberto recorría con su boca mis muslos, hasta llegar al pantie, el cual hizo a un lado y su boca llegó a mi conchita. Aaaahhhhh… que delicioso, sentía sus manos apretando mis nalgas con fuerza, me jalaba más hacia él. Mientras su boca recorría mi conchita con ansias. Mmmmm… aaaaaaahhhh que rico… siqueeeee.

Ahhhhhhh… bebeee… que delicioso se siente… sigue… mete tu lengua hasta el fondooooooo… no pude evitar tener mi primer orgasmo… mmmmmm… ahhhhhhhhh… me mordí los labios, tratando de no gritar, pues sabía que podría oírnos mi esposo. No podía creer lo que estaba haciendo, poniéndole los cuernos en la cocina de nuestra propia casa, pero se lo merecía por parrandero y por no atender a su mujer.

Él se paró y me puso de rodillas, sacó su verga grande, yo estaba tan caliente, que la tomé en mis manos y me la llevé a mi boca, la recorrí con mi lengua y comencé a chuparla. Él decía:Aaaaahhhh… que rica boca tienes… mmmmm… que rico lo chupas, sigue… aaaahhhh… cuantas veces soñé con metértela así en la boca… ricoooooo… mmmmm…que delicioso.

Yo no podía hablar, solo podía responder saboreando ese gran trozo de carne… mmmmmmm… mmmmmm…como habrá adivinado este muchacho lo que necesitaba tanto. Me llevó a la barra de la cocina y me subió en ella, mientras me quitaba el pantie con desesperación… y abría mis piernas besando mis muslos… y su boca llegó a mi conchita… aaaaaaahhhhh… que delicioso. Sentir su lengua recorriendo mi conchita… besándola… mmmmm…mordiéndola despacito… aaaaaaahhh que delicioso… Alberto… aaahhhhhh que rico… me tienes bien caliente… ya quiero sentir tu verga dentro de miiiiiiiiii…

Me colocó de pie recargada al lavabo que había compuesto y sin más tomó su verga y la colocó en mi conchita… mmmmmm… Ahora te voy a dar lo que tanto te hace falta… y lo que tanto había soñado…mmmmm.

Siii, mételo rico… ahhhhhh, demuéstrame cuanto me deseabaaas. Que ricoooo. Y comenzó a cogerme rico… cada vez con más y más fuerza… mmmmmm era delicioso sen

tir como me jalaba de la cintura mmmmmm… y empujaba mis nalgas más hacia él… apretaba mis senos con fuerza… los amasaba… mmmmmm que delicioso… su verga casi salía de mi conchita hasta solo quedar la cabeza y luego la ensartaba hasta adentro de un solo golpe… aaaaaahhhhh… métemelo rico… sigueeeee; maaaaaas; ensártamelaaa; todaaaa; que rica verga tienes y que bien la sabes usaaaaar; él se dio cuenta de que estábamos haciendo mucho ruido así que su boca tapó mis labios, los chupaba, los mordía… su lengua se enredaba con la mía… mientras sus manos apretaban mis senos y me enterraba su verga en mi conchita… yo solo podía saborear aquella lengua y gemir cada vez que me la enterraba hasta el fondooo; mmmmm, ricooooo; bebeeee… métemelaaaa; todaaaaa

Él se recostó en el piso. Y de inmediato me di cuenta lo que deseaba… así que no lo hice esperar y me monté encima de él. Como una verdadera vaquera ansiosa de cabalgar. Me fui enterrando esa vergota grande yo sola hasta el fondooooo, que ricoooo. Siiiii. Muévete. Entiérratela todaaa. Que rico mueves tus nalguitas… jamás pensé que te movieras tan sabroso. Aaahhh. Ay bebeee, que rico lo haceees, métemela todaaaa; me vengooo, ahhhhh… que deliciosooo.

Siiii, yo también me vengoooo, voy a llenar de leche esa conchita tan rica que tieneeeeesss. Si bebeeee…lléname con tu leche rica. Aaaaahhhhhh.

Tuve otro orgasmo delicioso. Jamás hubiera pensado que ese muchacho tan callado que solo se atrevía a decirme «buenos días» y agachaba la cabeza, me estuviera cogiendo tan rico y en mi propia casa con mi marido durmiendo en mi cuarto.

Yo pensé que todo había terminado, pero me equivoqué este muchacho tenía tantas ganas de cogerme, me puso de rodillas en el suelo y se colocó detrás de mí…y para mi asombro su verga aún estaba bien parada. Me la ensartó toda de nuevo… y comenzó a cogerme con fuerza y desesperación. Aaaaahhhh, que rico, yo hacías esfuerzos por no gritar.

– mmmmm… que rica estaaaaaas, siempre que te saludaba volteaba a verte imaginando lo rico que sería sentir tus nalguitas rebotando en mi… aaaahhhh… que rico… cuanto te deseabaaaaa. Me dio una nalgada… lo cual me volvió loca ya que mi marido nunca me había dado nalgadas… – aaaahhhhh, bebeeee… que rico. Entiérrame toda esa vergotaaaaaa… hazme lo que quieraaaaaaas.

Me jalaba con más y más fuerza… mientras me daba nalgadas ricas…mmmm y yo respondía empujando mis nalgas hacia él para enterrármela toda… tomó mis cabellos con sus manos y me jalaba más y más… mmmmm que rico… yo me sentía desvanecer, sus bolas rebotaban con fuerza en mi conchita, me lo estaba haciendo tan rico; en una forma tan salvaje que nunca me lo habían hecho… se movía más y máaaas con desesperación, voy a destrozarte toda, voy a destrozarte esa conchita ricaaaaaa: como nunca te lo han hecho.

Si bebeee, si papitooo, métemela todaaaa, ricooo, me vengooo, a él no le importó que me viniera, siguió cogiéndome con tal fuerza… me jalaba de los cabellos y me daba nalgadas tan ricas. Mi conchita se estremecía, jamás me había sentido tan caliente… me estaban dando la cogida más rica de mi vida… perdí la cuenta de las veces que me vine.

De repente él se estremeció diciendo, aaaahhhhh, me vengooo, quiero venirme en tu bocaaaaa.

Yo por supuesto lo complací y puse ese gran trozo de carne en mi boca, se vino, mmmmmm, sentí como su leche caliente llenaba mi boca y resbalaba por mis labios hasta mis senos, mmmmm.

Nos despedimos, prometiendo volver a encontrarnos pronto…yo quedé tan cansada que regresé a la cama y me dormí.

Ahora mi esposo se asombra de que yo misma lo incite a que se vaya de parranda. Si se imaginara por qué.

Si eres mujer y te agradó esta historia puedes contactarme, te puedo contar muchas historias más.

Autor: Luis Albert razadi23 (arroba) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

1 voto
Votaciones Votación negativa

Escrito por Relatos spa-astramed.ru

Ahora ya puedes tener tu perfil de usuario en Relatos Eróticos spa-astramed.ru.

Puedes poner una descripción sobre tí y tus gustos, mostrar tu nombre, tu foto y tu correo públicamente para que otros usuarios de la web puedan ponerse en contacto contigo.

Un saludo, El Equipo de editores de spa-astramed.ru

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *